Por Román Reynoso para Mundo
Norte.
La tradicional celebración
patronal de San Antonio de Padua, realizada en el municipio de Merlo, cerró su
edición anual con un balance altamente positivo tanto en convocatoria como en
su impacto económico y social. Con una asistencia estimada en más de 120 mil
personas a lo largo de las dos jornadas del 14 y 15 de junio, el evento no solo
consolidó su lugar como una de las manifestaciones populares más masivas del
oeste del conurbano, sino que además logró una recaudación de casi 20 millones
de pesos destinados íntegramente a Cáritas y a los Bomberos Voluntarios
locales.
El despliegue, articulado en las
inmediaciones de la basílica histórica, combinó el componente religioso con un
fuerte dinamismo para la economía social de la región. La feria comunitaria
incluyó más de 350 puestos de emprendedores locales y 60 stands gastronómicos,
configurando una ventana de ingresos clave en un escenario macroeconómico
complejo. A este esquema se sumaron 100 espacios asignados a estudiantes de
escuelas secundarias quienes, bajo la coordinación de la Secretaría de
Educación municipal, comercializaron productos para financiar sus viajes de
egresados.
En el plano artístico, la
programación musical estructurada por la Subsecretaría de Cultura comunal
alternó talentos locales con figuras de proyección nacional. Los cierres de las
respectivas jornadas estuvieron a cargo de Willy Bronca y El Chino y La Nueva
Luna, cuyos espectáculos traccionaron el grueso del público masivo. Desde la
organización destacaron que, a pesar de la masividad de la convocatoria, las
jornadas transcurrieron sin incidentes de seguridad, sostenidas por operativos
preventivos coordinados entre Defensa Civil, Tránsito y las cuadrillas de
servicios públicos encargadas del acondicionamiento posterior del espacio
urbano.
"Este tipo de encuentros no
solo fortalecen nuestras tradiciones y la identidad de la comunidad, sino que
además generan oportunidades de trabajo para cientos de familias", señaló
el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, al evaluar el impacto del evento. Por
su parte, el subsecretario de Cultura, Federico Picasso, remarcó la importancia
del soporte estatal para sostener festividades de escala regional en la actual
coyuntura.
La articulación anual entre el Estado municipal, la Iglesia católica y las fuerzas vivas locales ratifica un modelo de gestión compartida que excede lo estrictamente institucional para transformarse en un dinamizador socioeconómico clave para la zona oeste.

